Restaurantes y Marisquerías de Barcelona

Quienes Somos

Un poco de Historia

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La historia de estos restaurantes nos traslada en el tiempo al barrio de la Barceloneta, singular por su larga tradición pesquera.

Allí fue donde su propietario, Silvestre Sánchez Sierra, depositó su confianza el día 28 de abril de 1969, ofreciendo a todos sus clientes, en el Restaurante Salamanca, una cocina marinera donde destacan, en sus entrantes, un exquisito jamón ibérico “extra” de Bellota de Salamanca, pica-pica a base de calamares, chipirones y chanquete, y pulpo “a feira”; como platos fuertes, suculentas paellas, fideuás, carnes de granja propia, pescados y mariscos frescos del Cantábrico.

Port Olímpic, donde Barcelona se acerca aún más al bello Mediterráneo. Allí nació el restaurante La Barca del Salamanca, ubicado en el Moll de Gregal y años más tarde La Fonda del Port Olìmpic.

Más modesto en tamaño, pero no en calidad de los productos, el Grupo Silvestre abrió el Restaurante Portonovo en Carrer de la Creu Coberta, 37 a pocos metros de la Plaza de Espanya.

Hoy estos populares restaurantes han logrado un gran reconocimiento gracias al empeño y el buen hacer de todo el equipo humano que los componen. Dicho reconocimiento lo ratifican gente de los cinco continentes. Por ellos pasan personajes célebres del mundo de la política, las letras, el espectáculo, la pintura, el deporte y la tauromaquia.

La familia Sánchez y todo su equipo colaborador, agradecen a sus clientes y amigos la elección por sus restaurantes.

Nuestros Valores

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Humildad: Somos conscientes de que siempre se puede mejorar y aprender. Estamos abiertos a escuchar todo aquello que el cliente nos sugiere o comenta. Reconocemos cuando nos equivocamos, pedimos disculpas con humildad y buscamos soluciones para el cliente y para el futuro. Es un buen camino para seguir mejorando día a día.

Empatía: Nos ponemos en la piel del cliente para tratarle tal y como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. De esta forma nos anticipamos a sus necesidades en la medida en la somos capaces, y le podemos dar un servicio de la máxima calidad y calidez. Intentamos aplicar esto mismo en el trato con los propios compañeros, y con los proveedores, ya que la empatía es imprescindible para tener unas relaciones humanas duraderas y de calidad.

Esfuerzo y dedicación: Aplicamos todo nuestro esfuerzo y dedicación diariamente, para que todo aquel que entre a nuestros restaurantes, salga más contento de lo que entró. Salga satisfecho, bien comido, bien servido y con ganas de repetir.

Agradecimiento: “Es de bien nacidos ser agradecidos”. ¡Cuanta verdad encierra esta frase popular! En el Grupo Silvestre, lo tenemos muy presente. Por eso intentamos mostra y transmitir a todos nuestros clientes desde que entran por la puerta de cualquiera de nuestros restaurantes, una enorme gratitud por habernos elegido para una comida, una cena o celebración. Y lo hacemos así porque realmente lo sentimos así. Sin nuestros clientes nuestro trabajo no tiene sentido, gracias a ellos este sueño que arranco en 1969 sigue siendo una realidad.

Profesionalidad y experiencia: A lo largo de todos estos años en el mundo de la restauración,hemos reunido una gran experiencia y saber hacer acumulada en nuestro extraordinario equipo de profesionales, tanto del equipo de cocina, como del equipo de camareros y jefes de sala. Como garantía de continuidad, los veteranos se encargan de trasladar a los nuevos miembros del equipo a medida que se van incorporando, sus conocimientos y saber hacer, así como de inculcarles los valores del Grupo Silvestre.

Exigencia: Durante este largo camino que llevamos recorridos, nos hemos hecho acreedores del cariño y fidelidad de muchos clientes. Somos restaurantes de toda la vida para miles de Barceloneses. Hemos conseguido esto entre otras cosas, gracias a una gran exigencia y auto-exigencia en el esfuerzo, en la calidad, en la selección del género que servimos, en la obsesión por que el cliente este a gusto y se sienta bien tratado y atendido. Precisamente la responsabilidad y agradecimiento que sentimos por la fama adquirida y el cariño de nuestros clientes, nos obligan más que nunca a no relajar en absoluto, sino más bien al contrario, nuestro nivel de exigencia, en la búsqueda incansable de la perfección.